CAMINO INTERIOR VASCO-RIOJANO

La ruta interior del Camino de Santiago a su paso por el País Vasco y La Rioja es parte de uno de los más importantes ejes de comunicación del norte peninsular desde la época romana. Restos de una antigua calzada y vestigios de ancestrales caminos de pastoreo atestiguan que esta ruta tenía una importancia capital antes de que la cristiandad comenzara a honrar al Apóstol y a peregrinar a Santiago.

Todos aquellos peregrinos que querían salvar los temidos Pirineos por el único paso a pie de costa, se acercaban a la localidad francesa de Bayona para, desde allí, seguir la línea de litoral hasta la frontera del río Bidasoa. Luego, tocaba salvar montañas, vaguadas y atravesar el épico túnel de San Adrián en la sierra de Aizkorri. Antes de unirse al Camino Francés, los peregrinos hacían un alto en la Catedral Vieja de Vitoria.

En la Llanada Alavesa los paisajes se transforman por completo: los verdes prados dan paso a las campiñas de secano para, una vez se llega a tierras de La Rioja, cambiar de nuevo, lo que convierte esta vía en un heterogéneo caminar. Ello también se manifiesta en una gastronomía muy variada: primarán las carnes y las verduras de primera (las localidades guipuzcoanas de Ordizia y Tolosa tienen importante mercados semanales), así como los renombrados vinos que maduran junto al Ebro, tanto en Álava como en La Rioja.

196 kilómetros separan el inicio de esta ruta, en el puente de Santiago sobre el río Bidasoa, en Irún, de su desembocadura en el Camino Francés, que tiene lugar en Santo Domingo de la Calzada.