CAMINO PRIMITIVO

La primera ruta de peregrinación a Santiago, la hoy conocida como Camino Primitivo, enlaza a lo largo de cerca de trescientos kilómetros, las ciudades de Oviedo y Compostela, tomando como base antiguas vías de comunicación incluso anteriores a la época romana. Es este Camino Primitivo una vía interior de singular belleza y excepcional riqueza patrimonial, en la que se combina la arquitectura popular tradicional asturiana y gallega con conjuntos monumentales de la importancia de las catedrales ovetense, lucense y compostelana, monasterios como los de Cornellana y Obona o la muralla romana de Lugo. También la naturaleza se muestra espléndida en esta embrionaria vía jacobea, siendo constantes las sucesiones de sierras de dura ascensión, como las asturianas de los Hospitales y el Palo o las gallegas de Invernal y Montouto.

Al igual que ocurre en el resto de rutas del Camino de Santiago, la primitiva ha influido notablemente en el surgimiento y desarrollo de un buen puñado de villas y ciudades de origen medieval que aún en la actualidad siguen desempeñando un papel destacado en la articulación del territorio interior de Asturias y Lugo. Lugares como Grado, Salas, Tineo o Grandas de Salime en el Principado, y Póboa de Burón, A Fonsagrada, Castroverde o Melide en Galicia, acreditan, en estos enclaves alejados de la ruta jacobea de la Meseta, el mismo nivel de influencia que habría de desempeñar en el urbanismo medieval el Camino de Santiago, una vía fundamental para comprender la evolución de los núcleos urbanos que merced a los peregrinos mantuvieron siempre un intenso contacto con el resto del continente europeo, a un nivel insólito para lugares de sus dimensiones alejados de la ruta jacobea.

En los extremos del Camino Primitivo se encuentran las dos ciudades que a lo largo de la Edad Media más peregrinos verían afluir de toda la Península Ibérica: Oviedo y Santiago de Compostela. La segunda es la ciudad santuario por excelencia de España. Surgida en torno a la tumba del Apóstol, pronto se convierte en el destino de la más importante ruta de peregrinación europea. En el caso de la capital asturiana serán las veneradas reliquias conservadas en la Cámara Santa de su Catedral las que atraigan desde fines del siglo XI a innumerables romeros, muchos de los cuales se desviaban del camino francés a la altura de León para llegar a Asturias tras franquear el puerto de Pajares.