CANDIDATURA

La presente propuesta de ampliación de las rutas jacobeas ya inscritas en la Lista del Patrimonio Mundial se fundamenta en el deseo de completar el reconocimiento ya efectuado en 1993 y 1998, sumando las primeras vías de peregrinación a Compostela seguidas en el siglo IX, así como otras rutas costeras que constituyen el resultado lógico de la expansión del fenómeno jacobeo en la Plena y Baja Edad Media.

Las diferentes rutas del Camino de Santiago propuestas para su inscripción en la Lista del Patrimonio Mundial cuentan con una longitud global de 1.498,91 kilómetros, siendo la distribución por itinerarios la siguiente:

- Camino Primitivo: 311,31 kilómetros
- Camino de la Costa: 936,28 kilómetros
- Camino Interior: 196 kilómetros
- Camino Lebaniego: 55,32 kilómetros

La copiosa y variada documentación histórica y los estudios emprendidos por los distintos investigadores de la peregrinación jacobea permiten atesorar una serie de fuentes de información que justifican la autenticidad de los Caminos de Santiago del Norte, su antigüedad formativa y su perpetuación a lo largo de los siglos hasta llegar a nuestros días. Los itinerarios han conseguido preservar el espíritu identitario primitivo enriqueciéndolo mediante las aportaciones de los cambios en la red de poblamiento, las formas de comunicación o las expresiones culturales de las comunidades que pueblan su entorno. En este sentido, el variado conjunto de fuentes escritas, materiales (arqueológicas, artísticas, paisajísticas) e inmateriales (tradiciones, cultura oral) permiten demostrar la existencia de los caminos de Santiago del Norte como primitivas vías en torno a los cuales se organizo el mapa humano y religioso del Altomedievo asociado a la peregrinación jacobea o se generaron nuevos itinerarios derivados de los cambios en el mapa humano del Pleno y Bajomedievo. A su vez, garantizan la identificación de los trayectos antiguos a través del paisaje actual.

Las distintas vías jacobeas que se integran en la presente candidatura cuentan con la máxima protección jurídica existente en España, teniendo la consideración de Bien de Interés Cultural desde el año 1962. Esta protección garantiza la constante supervisión de cuantas actuaciones se realicen en la ruta histórica y en su entorno de protección por parte de las administraciones competentes en materia de Patrimonio Cultural en cada una de las comunidades autónomas por las que discurre el Camino de Santiago Primitivo y el Costero. Ello garantiza el mantenimiento de las características de autenticidad e integridad que conserva en la actualidad la ruta histórica.

Las administraciones públicas están comprometidas desde hace décadas en la promoción y divulgación de los valores de la ruta jacobea, lo que ha permitido que estas vías cuenten en la actualidad con toda una malla de servicios asistenciales (albergues de peregrinos públicos y privados, puntos de información…), complementada además por las decenas de personas que, organizadas en una treintena de Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago, contribuyen con su esfuerzo desinteresado a facilitar el tránsito y la peregrinación de los usuarios de la ruta. En este sentido, el Camino es un bien patrimonial de enorme singularidad al haber sabido conciliar un amplio respaldo social.